En Semillistas decimos a menudo que la naturaleza no planta árboles: siembra semillas. Y lo mismo vale para las organizaciones. Un equipo no se construye de golpe, se cuida, se nutre, se deja crecer. Por eso, de vez en cuando, hay que parar y mirar hacia adentro.
Eso fue exactamente lo que hicimos el otro día: la primera de las dos jornadas de facilitación que estamos realizando de la mano de PASOS, una cooperativa con mucha experiencia acompañando a colectivos y organizaciones en sus procesos de trabajo colectivo.
¿Por qué facilitación?
Cuando un equipo crece, cuando los proyectos se multiplican y cuando la energía es mucha, también aparecen los retos propios de cualquier organización humana: ¿cómo nos coordinamos? ¿Cómo tomamos decisiones? ¿Cómo nos aseguramos de que todas las voces se escuchan?
La facilitación no es que alguien de fuera venga a decirte cómo tienes que hacer las cosas. Es más bien crear un espacio — con metodología y con cuidado — para que un grupo pueda sacar lo mejor de sí mismo. Y eso, encaja perfectamente con nuestra intención, que la asociación sea participativa, resiliente, comunitaria.
Cómo fue la jornada
Nos juntamos, paramos el ritmo habitual y nos dimos tiempo para lo que a veces no tiene hueco en el día a día. Trabajamos en dinámicas para explorar cómo estamos como equipo, qué nos funciona y qué queremos mejorar. Practicamos herramientas para generar ideas colectivamente y para tomar decisiones de forma ágil e integradora.
Y de postre, compartimos comida y risas (bueno, y dulces de Alberto también)
Lo que viene
Queda una segunda jornada en la que seguiremos profundizando y nos quedaremos con
herramientas propias para seguir adelante de forma más autónoma. Porque el objetivo no es
depender de nadie, sino fortalecer lo que ya somos.
Os iremos contando!







