Aprendiendo a retener el agua para regenerar el territorio

Aprendiendo a retener el agua para regenerar el territorio

Hace unos días vivimos una de esos talleres que nos recuerdan por qué nos gusta tanto reunirnos para aprender juntas. Completamos todas las plazas disponibles y compartimos un día lleno de conversación, intercambio de conocimientos y reflexión sobre cómo podemos cuidar mejor los paisajes que habitamos.

La mañana comenzó con un recorrido por la historia de Sierra Nevada y de la Alpujarra. Hablamos de las huellas que han dejado diferentes culturas a lo largo de los siglos: desde los romanos hasta la época andalusí, pasando por las acequias tradicionales y otras formas de gestión del agua que han permitido habitar estas montañas durante generaciones.

Lo más bonito fue que la actividad no se convirtió en una simple charla. Cada participante aportó experiencias, conocimientos y preguntas. En algunos momentos la conversación tomó forma de mesa redonda improvisada, donde distintas perspectivas enriquecían el debate y nos ayudaban a comprender mejor el territorio que compartimos.

Después nos centramos en una cuestión fundamental para el futuro de nuestras montañas: cómo retener el agua de lluvia y aprovecharla mejor allí donde cae. Exploramos diferentes estrategias utilizadas en restauración ecológica y permacultura, como zanjas de infiltración, camas hondas, pequeños estanques o sistemas destinados a favorecer la infiltración y almacenamiento del agua en el suelo.

También dedicamos tiempo a observar ejemplos prácticos y a construir una herramienta muy sencilla conocida como A-frame o nivel de contorno. Con ella aprendimos a identificar curvas de nivel y a diseñar pequeñas intervenciones que ayuden a reducir la escorrentía y mejorar la infiltración del agua. Una de las ideas que más repetimos durante la jornada fue la importancia de empezar con actuaciones pequeñas, adaptadas a los recursos disponibles y al conocimiento que vamos adquiriendo.

La disponibilidad de materiales locales también estuvo presente. Aprovechamos recursos cercanos, como sacos de lana de oveja procedentes de la temporada de esquila, reflexionando sobre cómo reutilizar materiales que ya existen en nuestro entorno para ponerlos al servicio de la regeneración.

Otro tema que despertó mucho interés fue la gestión de las aguas grises. Compartimos ejemplos de diferentes lugares donde se utilizan sistemas de fitodepuración y biofiltros para devolver agua de mejor calidad al entorno, abriendo un interesante debate sobre cómo estas soluciones podrían adaptarse a nuestros pueblos y comunidades.

Como suele ocurrir en este tipo de encuentros, el día terminó alrededor de una comida compartida. Seguimos conversando, intercambiando ideas y fortaleciendo vínculos entre personas llegadas de distintos rincones de la Alpujarra. Algunas nacidas aquí, otras llegadas de otros lugares, pero todas con el interés común de aprender a convivir mejor con la naturaleza.

Nos fuimos a casa con nuevas herramientas, nuevas preguntas y muchas ganas de seguir explorando formas de regenerar nuestros paisajes. Porque cuidar el agua es también cuidar los bosques, los suelos y las comunidades que dependen de ellos.

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